Vengo del pabellón Príncipe Felipe. Y vengo emocionado. Después de doce años he vuelto a ver a un equipo de mi Ciudad jugando un partido de baloncesto en la máxima categoria, en la ACB. He vuelto a ver baloncesto de verdad. Y lo que es mejor, he visto jugar al CAI Zaragoza contra dos de los mejores equipos de Europa. Y estoy feliz porque parece que han formado un bloque "muy majo", parece que mejor de lo que yo mismo creía. Y, aunque nos ha faltado muy poquito para ser campeones -templanza en los tiros libres y un poquito de suerte, por qué no- lo mejor de todo es que he vuelto a VIBRAR con el baloncesto.Me han venido a la cabeza antigüos partidos y viejos jugadores. Recuerdo que, cuando yo me enganché al baloncesto en Zaragoza, jugaban por aquél entonces "los" Arcega, "CHarly" López Rodríguez, "Indio" Díaz, Manuel Bosch, Raúl Capablo, Kevin Magee -descanse en paz-, Jimmy Allen.... ¡qué recuerdos! Yo era muy pequeño pero recuerdo esa primera Copa del Rey ganada ante el todopoderoso Barcelona de Epi. Recuerdo partidos especiales, ante el Zalguiris Kaunas de Sabonis, la semifinal de la Recopa ante el CHolet con un Mark Davis sensacional, al igual que en la final de la segunda Copa del Rey conquistada ante el Joventud de Badalona en Gran Canaria. Recuerdo partidos increíbles dónde los "grandes" casi siempre caían aquí. También me vienen a la cabeza derrotas muy duras, como cuando nos remontaron diez puntos en un minuto en una semifinal de Copa de Rey ó cuando en Italia nos bastaba perder de 24 puntos y en el último segundo perdimos de 25...
Pero independientemente de los resultados deportivos, lo que quiero explicar en este artículo es la sensación que he tenido hoy, el sentimiento. Porque recuerdo perfectamente, pese a mi corta edad, ese ambientillo que se montaba en el Palacio de Deportes -"El Huevo"-. Ese ambiente a baloncesto de élite, esa predisposición de los aficionados a disfrutar de su equipo, a sufrir con él... Pues bien, hoy, muchos años después -demasiados- he vuelto a sentir ese ambiente, esa sensación de las noches grandes, ése sufrimiento cuando el partido está igualado, esa identificación con el equipo de tu Ciudad, esa desilusión cuando pierdes un partido en el último segundo, esa tremenda alegría cuando tu equipo remonta un partido que creías perdido, ese orgullo cuando tu equipo vence echándole narices a un equipo en teoría superior...
Supongo que a aquéllos de vosotros que no os gusta el deporte, igual no me entendéis del todo lo que quiero tratar de explicar. Pero los sentimientos que yo tengo la oportunidad de disfrutar y sufrir con el equipo de baloncesto de mi Ciudad son increíbles. Pero éstos años atrás, a este sentimiento le faltaba algo, no era completo.... Hasta esta noche, dónde después de doce años, he vuelto a disfrutar y sentir el baloncesto como siempre lo viví. Y a sentir orgullo. Cómo dice un amigo mío, "volveremos a ser un Imperio". De momento, ya estamos aquí...
4 comentarios:
La verdad es que han hecho un equipo muy compensado y han fichado bastante bien para las posibilidades que tenían. Espero que ahora no se crean que son los mejores... paso a paso... y por supuesto ¡seremos de nuevo un imperio!
http://es.youtube.com/watch?v=rS-_EZgRb0w
mirar el minuto 2:11 y entender que la historia es cíclica y se repite...
Comentario sobresaliente, amigo. Solo un "pero".... aquel magnífico tirador de media/larga distancia que maravilló con Zeravika era Charly López Rodríguez. Échale un vistazo al siguente enlace:
http://www.elpais.com/articulo/deportes/BARCELONA_C/F/_/BALONCESTO/AMWAY_ZARAGOZA_/BALONCESTO_ACB/Kevin/Magee/acabo/tocando/tambor/elpepidep/19831202elpepidep_8/Tes/
Un saludo
Sí, señor Luis Carlos, tiene usted la razón. A decir verdad, cuando lo escribí ya dudé. Muchas gracias por la corrección. Un abrazo.
Y otra corrección para mí. El entrenador era León Najnudel... no Ranko Zeravica. Gracias. Un saludo!
Publicar un comentario