Hoy voy a hablar sobre el taxi en Zaragoza, mejor dicho, sobre los taxistas. Que conste que con mis comentarios no trato de generalizar pues como en todos los trabajos en esta vida, hay gente que son muy buenos profesionales y otros que no lo son tanto.
Os voy a contar mis últimas aventuras a bordo de los taxis de esta querida ciudad. Quizá he tenido muy mala suerte, pero lo cierto es que de mis últimas experiencias con los taxistas zaragozanos, excepto en una, en las demás el servicio ha dejado mucho que desear.
Enumero algunas de estas inolvidables experiencias:
-LLevar la Máxima FM a toda pastilla, a un volumen tipo coche tuneado con jovenzuelo de 18 años a la puerta de un garito. Ruído. Ensordecedor. Imposible hablar de algo con el conductor. Casi gritar para decirle a dónde quería que me llevara. El tío ni se dignó ya no digo de cambiar de dial, ni siquiera en bajar el volumen de la radio. Si vas tú sólo, ponte la música que te dé la gana y al volumen que te dé la gana, pero si coges a un cliente, sé un poquito más educado.
-En plena noche de fresquito cierzo zaragozano, llevar las cuatro ventanillas del taxi bajadas en su totalidad y meterse a 80km/h por el puente del Tercer Milenio. Intento subir la de mi lado y ¡oh, sorpresa! ¡está bloqueada!. El tío debía tener mucha calor. Ni se dignó en preguntarme si me molestaba el aire ó prefería subir las ventanillas. Poca profesionalidad.
-Algo acojonante. Redondeo al alza en un taxi. Ejemplo. La carrera cuesta 7,58 e. Va el hombrecillo y me dice: "son 7,60 e." ¡Olé tus huevos...! Digo yo que si redondeas, lo lógico es redondear a la baja y pedirme 7,55 ó 7,50 e. por tener un detalle con el cliente, pero nunca pedirme más de lo que ha costado el servicio. Además, en la mayoría de las veces, suele ser normal en estos casos decirle al taxista: "cóbrese 7,60 e." No tenía ganas de discutir, estaba cansado y pasé de montar el follón. Al llegar a casa, me arrepentí de no haberlo hecho.
-Mala educación. Ni una sonrisa, ni un buenos días, buenas noches... nada de nada.
-Cotilla. Hubo uno de ellos que me preguntó que a qué iba a la estación, si iba a recoger a alguién, si era de fuera, si iba a recoger a mi mujer ó a un amigo, que luego seguro que salía de juerga por ahí y más cosas..... ¡Pero a tí qué coño te importa dónde cojones voy y con quién, digo yo...."
-Típico taxista que se va durmiendo dando cabezadas (esto es verídico, no exagero) a las 5 de la mañana y le doy conversación para que no se duerma.
-Típico taxista que se cree Fernando Alonso y va haciendo eses adelantando a una velocidad elevada como si yo tuviera prisa ó estuviera a punto de parir. Me acojona y me pongo el cinturón.
-Taxista que delante de tí habla mal de todos los conductores de su alrededor porque él es el mejor y dice la típica frase: "mujer tenía que ser"
-Ayer hablando con una paciente me comentó que a ella el taxista que le había traído hasta la consulta le preguntó si le importaba que fumara. La mujer me dice que el tío temblaba, como si tuviera mono, y que cualquiera le decía que no. El caso es que el tío se puso a fumar dentro del taxi echando el humo hacia esta señora. Acojonante, sin palabras.
Lo que más me indigna de esta situación es que estos tíos que son así tienen la misma clientela que el taxista amable, educado, pendiente de que estés a gusto, con buena conversación, ya que tú vas por la calle y paras al primer taxi que ves sin saber, claro está, si se trata de unos ó de otros. En otros gremios, si estás descontento con su trabajo, no los vuelves a llamar y solucionado pero aquí ¿qué haces?
En beneficio de los buenos taxistas, ya que son autónomos, les propongo que se organizen en empresas y que se den sus tarjetas de visita, de modo que si estás contento con su servicio puedas llamarles y no arriesgarte a sufrir alguna de estas experiencias tan maravillosas. La otra solución que se me ocurre es tirar de denuncias y de libro de reclamaciones para que les llamen la atención, les toquen el bolsillo y supongo que a la fuerza, cambiar su actitud. Y es que subir a un taxi, es como los huevos kinder, no sabes lo que te puedes encontrar dentro.
También llegaron a dar una noticia sobre la uniformidad de estos profesionales. Sinceramente lo de ir todos vestidos iguales no lo veo imprescindible -aunque podría ser bueno- pero sí que veo indispensable que vayan curiosos. ¡Qué menos....!
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3 comentarios:
Desde luego, algunos ejemplos que has dado son de nota...
Personalmente, no me gusta que me den conversación. ALquilo un taxi para que me lleven a un sitio, no para hablar. En fin, bicho raro...
Uso poco el taxi porque vivo en el extrarradio y cobran más por salirse de zona (Madrid - mi pueblo son mínimo 20 euros), pero cuando salgo de cena con los del trabajo por Madrid no me queda otra (a la una ya no hay transporte público), y hace poco el taxista me hizo la 12 13 y me llevó por un camino más largo, aprovechando que yo no iba "fresco" (iba mejor de lo que el taxista pensaba).
De todos modos mis anteriores experiencias habían sido buenas. Peor lo llevo cuando les tengo de "rivales" en la carretera, vaya pirulas hacen.
Cambia de transporte. Con el zetapE todos los taxistas están perdiendo los nervios. Los autobuseros no se apartan lo más mínimo, los repartidores te sueltan una yoya por menos de un comino... Pero bueno, ya sólo quedan 22 meses de obras del tranvía. Ya ves, cambia de transporte que esto va para largo y empeorando.
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