No puedo resistirme a contaros lo que ví ayer martes por la mañana mientras llevaba a los peques a la guardería. Supongo que todos vosotros habréis recibido en alguna ocasión el típico correo electrónico en el que para cambiar una bombilla de una farola, hay uno que es verdaderamente el que está trabajando y hay otros cinco funcionarios viendo como la cambia, etc etc.Pues bien, lo he visto con mis propios ojos. No es una leyenda urbana. Estos casos existen en la realidad. Os cuento. Íbamos andando por la acera cuando, de repente, observo a SIETE empleados de jardinería -supongo que del Ayuntamiento ó de una empresa contratada por éste-, correctamente atavíados con su ropa de trabajo y sus guantes en uno de los espacios verdes de la avenida Salvador Allende. Lo bueno de todo ésto es que mientras UNO de ellos estaba tratando de levantar una arqueta por medio de una palanca, los otros SEIS miraban al suelo atentamente, con las manos en los bolsillos, como esperando ver la octava maravilla del mundo. El caso es que me he quedado un ratito a ver si le echaban una mano ó qué pasaba, hasta que el único de los siete que trabajaba ha sido capaz de levantar la arqueta y los otros han asentido con la cabeza. Les faltaba aplaudir y decir "muy bien, maestro, nadie levanta arquetas como usted".
En fin, una situación cómica que ya me hizo sonreir por la mañana. Una pena que no llevara la cámara fotográfica a mano para inmortalizar ese momento. España es diferente.
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