lunes, 10 de noviembre de 2008

Los cobardes del fútbol

A continuación podéis leer un artículo de opinión aparecido en el diario deportivo EQUIPO, escrito por Javier Lafuente. Yo, particularmente, estoy de acuerdo con él. Ahí lo tenéis:






Uno está harto de ver caer fulminados en el césped a jugadores que sólo han recibido una colleja o un leve empujón.
04/11/2008 JAVIER LAFUENTE.

Existe un tipo de futbolista que odio cordialmente. No lo soporto. Me da igual que sean unas grandísimas estrellas o unos buscavidas de Segunda B. Desde siempre se les considera zorros, listos, pícaros, cucos o pillos. No pertenecen a una generación específica ni a ninguna demarcación concreta. Son los que se caen fulminados al suelo cuando el rival les da una colleja; los que se inventan penaltis y provocan expulsiones; los que escupen por detrás al contrario que, cara a cara y con nobleza, les ha recriminado una acción. Son la lacra aceptada del fútbol.

Me repugna contemplar en las benditas repeticiones televisivas cómo el jugador al que creíamos agredido brutalmente, que ha caído al césped como si un francotirador le hubiera volado los sesos, en realidad ha recibido una caricia en la cara, un ligero empujón o un suave choque de testas. Es una actitud cobarde e indigna para el deporte, aunque curiosamente muchos de los grandes rastreros, maestros en este tipo de prácticas, han pasado por ser estrellas del fútbol. Y creo que no hace falta poner nombres a semejante vileza.

No conozco a Xumeira, jugador del Girona presuntamente agredido por Oliveira. Supongo que realmente le alcanzó la mano del brasileño y que por eso cayó fulminado al suelo, como si Vassili Zaitsev le hubiera disparado desde un rincón del túnel de vestuarios. Exagerado o no, si realmente le golpeó, no hay nada que objetar. Pero estamos hartos de que siempre se castigue a las víctimas de los pillos, de los listos, de los zorros, de los cobardes, de los que ganan Balones de Oro, de los que fingen penaltis, provocan expulsiones y luego celebran la hazaña. Qué asco.

Creo que una manera de acabar con esta farsa sería sancionar de oficio a los jugadores que, una vez vista la jugada por vídeo, se viera de forma clara que ha simulado una agresión, de forma que se les impidiera durante un mes poder jugar ningún tipo de competición oficial, se le aplicara una sanción económica y se realizara un comunicado público por parte de la Federación ó, incluso, por parte de la misma Asociación de Futbolistas -al fin y al cabo está engañando a otro compañero de profesión- en el que se le recriminara y se condenara duramente su actitud. Está claro que el partido debería continuar, independientemente de la decisión del árbitro, y que ahí no hay nada que hacer porque hay que tomar una decisión en ese momento, pero creo que si se llevara a cabo lo que he expuesto con anterioridad no ocurriría casi nunca nada de ésto.

La otra cuestión que no acabo de entender es el beneplácito de los aficionados con estas acciones. Hemos llegado a un punto en el que estas situaciones se consideran normales. Nos hemos acostumbrado a verlo normal. Es la picaresca española. Se trata de acciones en las que se piensa que el mérito es del jugador que simula la agresión por ser muy listo y conseguir engañar al trio arbitral. Incluso se llega a intentar atenuar y justificar el engaño tratando de echar la culpa al jugador perjudicado aduciendo que se encaró con el "estafador", que no debería haber levantado la mano y gilipolleces varias. Manda huevos.

Como dice un conocido periodista deportivo aragonés, "muy querido" por un amigo de este blog, hay jugadores de fútbol que se merecen el premio "MARÍA GUERRERO" de teatro. Ó como yo digo, el "pepito piscinas".

Os dejo los enlaces de varios vídeos para que veáis de qué os hablo.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

La verdad es que la picaresca está en todos los órdenes de la vida pero en el fútbol a veces da asco ver la actitud de según que jugadores (y en algunos hasta da asco la aptitud...).

http://www.youtube.com/watch?v=L-6N8qC6skw

¡Qué grande..!y pimpam...

Luis Carlos dijo...

Santi, tengo pendiente un artículo para el blog cuyo título bien puede ser "no soporto a los entrenadores de fútbol que son unos tristes", véase, Irureta, Marcelino García Toral, Lillo, Víctor Muñoz, Lucas Alcaraz, Lotina.... Amigo, dame ideas

Anónimo dijo...

Que mala es la picaresca...
Fíjate en Agustín de "piscinero" en los Coyotes (que gran equipo) a Subinspector de Hacienda en Almería, es que la cabra siempre tira al monte